domingo, 17 de junio de 2012

CUMPLIERON AÑOS EL 16 Y 17 DE JUNIO, MANUEL Y JUÁN CARLOS LENGUA HUERTAS, MIS SOBRINOS.

Mechita yJuán Carlos con
Manuel Lengua, Delia e hijos.
Estos son los sobrinos más ingratos que tenemos y lo digo sin ningún ánimo negativo. Sin embargo, se hallan sellados en nuestros recuerdos. Porque es la infancia la que nos marca. Los hemos visto crecer y hacerse ciudadanos con el otro, César, desde que nacieron. Épocas que no volverán, pero recordamos como si las hubiéramos vivido ayer. Tres chiquillo traviesos y consentidos que tira abajo aquel concepto que leemos a diario sobre "el engreimiento". "Permítele todo a tus hijos, consiéntelos en todo y que cuando dejen regado el suelo de juguetes, hazlo tú por ellos". Se dice que se está formando futuros delincuentes.

No es así. Estos tres hermanitos no dejaban nada sano en su camino. Recuerdo con gran humor y quizá viendo su caso desde el lado familiar, cómo ningún mueble de la sala o las camas de sus dormitorios se conservaban sobre sus patas. En el tiempo de más o menos tres años del desarrollo de estas terribles criaturas, en aquel hogar de los Léngua-Huertas, se les permitía todo porque podrían "traumarse". Se prefería que se traumaran los adornos de la casa y y cuanto podría caer en sus manos. Nosotros queríamos mucho a estos sobrinos y nietos de mi querida e inolvidable suegra Zoila Quiroz Perasso de Léngua.

Manuel y Luzmila, los
padres consentidores y
ahora chochos abuelos.
Han sido siempre la preocupación de sus padres, mi querido cuñado Manuel y su esposa Luzmila. Llegaban a nuestro hogar casi todos los fines de semana y se criaron con mis hijos como si fueran hermanos. Dormían los tres, porque se quedaban a gozar del buen clima de Carabayllo y, más que nada, porque sentían el cariño y aprecio de nuestro hogar. Eso no se puede negar. Niñez y juventud siempre unida con los todavía activos papás.Dieron cierta lucha al aprender una profesión y hasta llegaron a la Argentina, en busca de mejores horizontes. Recuerdo que nos comunicábamos por radio, para ahorrar el teléfono. 

Mi cuñado Manuel, es hermano materno de mi novia Antonieta. Criados y formados bajo el mismo techo y con los principios fundamentales de la buena educación. Yo era el extraño que incursionaba con su corazón enamorado, en aquel territorio de otras costumbres. Y nos asimilamos bien. Fuimos los primeros en casarnos y luego lo haría Manuel, ya terminados su estudios universitarios de Ciencias Económicas. Llegaron los hijos y fueron "chochera" del viejo Moisés, la abuela Zoila y la otra abuelita materna, todavía en este mundo y Dios quiera por mucho tiempo más, mi estimada Sra. Lida Díaz Vda. de Huertas.

Juán Carlos Léngua y su
esposa Elizabeth.
¿Cuánto tiempo ha pasado? Muchos años. Ya todos tienen sus vidas independientes y en esa familia subsiste la unión, hecho que me es satisfactorio. Me agrada mucho. Hemos sido testigos de la formación de los tres hermanos Léngua-Huertas. Manuel, siguiendo una carrera rentable. "Juánca", navegando por la música y sin dejar su carrera profesional. Los hemos aplaudido y alentado. César, el más parecido al viejo Moisés, es quizá el único que nos tiene en sus recuerdos y nos ha dado muestras de ello llevándonos al cine. Visita a su primo Juán Carlos y hasta son compadres porque es padrino de mi nieto Joaquín.

Esta reseña familiar es interesante para los que la inspiran. Manuel y Juán Carlos Léngua Huertas tienen sus hermosos hijos. Hubo una primera etapa que nos visitábamos, cuando estaban en casa de sus abuelos y nos deleitábamos con sus travesuras. Hasta que no se lo que pasó. Nos distanciamos y es sólo el teléfono el que nos mantiene unidos a los abuelos. Nuestros sobrinos que cumplieron años ayer y hoy, no se dan el mínimo tiempo para saludar a sus "tíos queridos". Yo si los recuerdo y en busca de los tiempos idos, los saludo y les deseo lo mejor de la vida para ellos y sus hermosas familias. Un fuerte abrazo y se que pasaron el Día del Padre, celebrando sus cumpleaños. ¡Felicidades! Gracias.   

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